viernes, diciembre 25, 2009

Tardanza


Lo primero que hice cuando llegué a Madrid fue anotarme a un club de montaña. Elegí a Montañeros Madrileños que en esos meses andaban concretando una fusión con el club Alpino Madrileño.

Había vendido todo mi equipo antes de cruzar el charco. Mientras lo volvía a adquirir realizaba algunas excursiones a la Pedriza o a la sierra de Guadarrama y algunos viernes por la noche tomaba el metro hacia el rocódromo de la Peineta para practicar algo de boulder (lo único que no vendí fueron mis pies de gato boreal).

Cada mes ahorraba algo, me privaba de algunas cosas, de algunas cañas en incursiones poco deportivas a los bares de la Latina y Chueca. De esta manera poco a poco mis visitas a la zona del Rastro (lugar donde se ubican muchas tiendas de montaña) se transformaban en adquisiciones de material de montaña. También me daba resultado comprar equipo y luego enviarlo a Lima para venderlo.

La maestría me daba poco margen de tiempo, era el objetivo principal, era lo importante pero como en las épocas universitarias en la PUCP adelantaba el trabajo y aprovechaba las madrugadas para estudiar. En resumen a veces disfrutaba tener un domingo en libertad y respiraba el aire puro de las montañas.

Llega el invierno y con ello la nieve en la sierra de Madrid. A finales de enero logro adquirir lo último que me faltaba: un piolet técnico charlet mozer que hasta ahora lo conservo. Miro el boletín bimestral de mi club y observo una actividad invernal para el domingo 16 de febrero a la mujer muerta en la sierra de Guadarrama. El nombre de la actividad me pareció pintoresco pero sobre todo me entusiasmó el hecho de pisar nieve y usar crampones y piolet.


Enero y Febrero fueron meses duros en la maestría: reuniones, trabajos, lecturas, controles… pero tenia la fecha bien definida en mi calendario personal: domingo 16 de febrero.





Días previos al 16 había coordinado mi participación con el responsable de la actividad a la “mujer muerta”. Tenía que estar en Moncloa a las 8 de la mañana y me recalcó un par de veces sobre la exactitud de la hora de encuentro, es una actividad larga, debemos empezar temprano –me dijo-. Olvidé dejar mi número celular y tampoco le pregunté el suyo. No le di importancia.

Llegó el sábado 15 y cancelé todo para enfocarme en la presentación de un trabajo para el lunes siguiente. Inclusive para evitar una reunión de coordinación, que mis compañeros habían insinuado para el domingo 16, asumí algunas tareas adicionales.

Luego de almorzar armé mi mochila y seguí trabajando en el proyecto. Pasé la medianoche con la laptop encendida y sin darme cuenta de la hora llegaron las 3 am. Envié un e-mail con el trabajo concluido para que mis compañeros lo revisaran. Hay que acostarse. Puse la alarma a las 6 am, tiempo suficiente para llegar tranquilo al lugar pactado. Dormí con una sonrisa a flor de labios pero algo agotado.

Me desperté exaltado. Aun confuso vi mi mochila al otro lado de mi cuarto. Rápidamente busqué mi reloj. 7 AM. Me quedé dormido pero aun estaba a tiempo.

Tomar un taxi en Madrid era muy caro y calculando bien los tiempos aun se podía llegar a la hora pactada usando el Metro. Rápidamente salí del departamento ubicado en la calle María Teresa rumbo a la estación de Diego de León.



Ya en la línea 4 veía pasar lentamente todas las estaciones que me separaban al destino. Miraba mi reloj, miraba el plano, miraba el reloj.

Las puertas de la estación de Arguelles se abrieron alrededor de las 8:05 am. Mochila a la espalda corrí un par de cuadras hasta el punto de encuentro. No encontré a nadie. Se habían ido. Era tarde.

De regreso dudé en tomar desayuno en un bar que estaba abierto pero seguí de largo hasta Príncipe Pío. Quizás sea un buen día para ir al cine –pensé-.

lunes, diciembre 21, 2009

Despistado



Hacia algo de frío y para variar tenía ganas de ir al baño. Le dije a Cristian y Cesar que continuaran avanzando y que en un rato los alcanzaba.


Habíamos salido a la cumbre del Vicos (5325 msnm, Cordillera Blanca) a las 3 de la mañana y aunque es una montaña relativamente sencilla igual íbamos algo rápido para terminar la faena temprano. Al mediodía ya deberíamos haber retornado al campamento, -pensábamos.


Después de 45 minutos logro alcanzarlos nuevamente. Mis amigos andaban descansando un poco más allá de la laguna Legiacocha. Ya todos juntos reanudamos el camino.


A punto de amanecer quiero sacar una foto. Busco la cámara digital en la perchera de la mochila (donde siempre lo coloco) y no lo encuentro. Hago el amage de revisar los bolsillos que llevo puesto y nada. Se lo comento a mis compañeros. Seguro que lo he dejado encima de una roca cuando fui al baño, voy a buscarlo y los alcanzo en el glaciar –les indico.


Dejo la mochila y bajo a toda prisa, por si acaso llevo mi GPS para ubicar el lugar exacto. Llego y comienzo a buscar. No lo encuentro, de repente ha rodado –vuelvo a pensar-. Busco mas abajo y nada. Que raro. Los minutos pasan y pienso que mis amigos ya deben andar preocupados. No queda otra cosa que subir casi corriendo.


Llego agitado donde la mochila, descanso a tomar aire. Ya voy invirtiendo 1 hora y media en esto pero aun me faltan 300 metros para el glaciar ubicado a 5100 msnm. Veo a lo lejos a Cesar y Cristian haciéndome señas. Deben estar aburridos de tanto esperar.


Por fin llegó al glaciar. Ya falta poco para las 9 de la mañana. Y tu cámara? –me preguntan. No lo encontré - les comentó. Has buscado bien?, los bolsillos, la mochila… todo –me recrimina Cristian. Nada– le dijo.


Comienzo a buscar nuevamente mientras saco los crampones, casco y piolet de la mochila. Nada. Me saco la casaca de goretex y veo un bulto grande en el bolsillo derecho. Se me cae el mundo encima. Ahí estaba. Una grieta grande se formó sobre mis pies y caí en ella.

sábado, diciembre 19, 2009

CIESPERU II





Por segundo año consecutivo se organizó el II Campeonato InterUniversitario de Escalada Deportiva. Siempre con el entusiasta e incomiable labor de Sandra Portugal y Matias Rubio, parece ser que ya le hemos cogido el ritmo a la organización de este campeonato.

Este año nos apoyaron Electrolight, Vertikall, AltaMontaña, HighSierra, Red Bull y VertigoPeru.

En el 2010 nos vamos por la III edición en Mayo, Agosto y Noviembre y esperamos convocar a mas universitarios y sobre todo promover la escalada como un excelente alternativa deportiva.