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| Ascendiendo el Vicuñita (o también denominado Paccha Ezquina) - La Felicidad está en el proceso mismo. |
Una de las ventajas de estar lesionado -y sin poder salir de casa- es que puedes disponer algo de tiempo para realizar o retomar cosas que vienes postergando una y otra vez.
Desde hace 2 años viajo muy poco en combi por lo que desde ese lapso no tengo tiempos muertos que los dedicaba a leer un buen libro. Y es que valgan verdades el tráfico de Lima te permite leer novelas enteras hasta llegar a tu destino. Ahora solo dispongo de tiempo solo antes de dormir y eso cuando no estoy cansado.
Aunque mi biblioteca es variada, en estos últimos años ha predominado la literatura de montaña. Tengo que admitir que todos mis libros los he leído unas 4 o 5 veces y siempre hay un par esperando ser hojeado –nuevamente- antes de dormir.
Aun recuerdo mi entusiasmo al entrar a la librería Desnivel en Madrid. Alucinante: libros y libros de montaña esperando que los lea. Cuando vivía al otro lado del charco y estaba aburrido o iba a Desnivel o me perdía en los 4 pisos de la “casa del libro” cerca a la Gran Vía. Tiempos aquellos. Ahora hago lo mismo pero en Crisol.
Hace unos días un par de amigos me prestaron algunos ejemplares inéditos para mi lectura y otros que deseaba re-leer. Así en estos días mi imaginación ha estado en los Alpes con Gastón Rebuffat (la montaña es mi reino), en un trece mil gracias a Bowman (al asalto del Khili-Khili) y en los 14 8miles cortesía de Jerzy Kukuzcka (mi mundo vertical). La próxima semana estaré en la norte del Eiger por obra y gracia de Heinrich Harrer (la araña blanca).
| Cortesía Desnivel |
Recuerdo haber leído a Kukuzcka en el 2003. Terminaban mis días en Madrid, no tenia dinero (nunca lo tuve) y descubrí que me podían prestar libros en la biblioteca municipal a 5 cuadras de mi departamento y también podía obtener libros de la federación madrileña de montaña. Hice ambas cosas. Lo que no recuerdo es si “Mi mundo Vertical” lo saqué de una de esas bibliotecas o me lo prestó mi amigo Joaquín. Tremenda laguna mental.
Ya para septiembre del 2003 consideraba a Terray, Buhl y Bonnati como mis grandes mentores y como la inspiración necesaria no solo para hacer cosas de montaña si no para la vida misma. Después de leer “Mi mundo Vertical”, Kukuscka entro en aquel grupo.
Y es que es muy fácil identificarse con Jerzy desde el principio de su relato: trabajaba limpiando chimeneas para financiarse sus viajes a la montaña. Es sorprendente que a pesar de las carencias económicas pudo convertirse en el 2do hombre que ascendiera las 14 montañas más altas del planeta. Esa carencia lo pudo suplir con ingenio, técnica y hasta con algo de picardía.
Me quedo con una frase del epílogo del libro, una que manifiesta que la felicidad no es precisamente la cumbre misma sino al contrario todo el proceso.
En el momento de estar en la cima no hay una explosión de alegría; la felicidad se siente cuando tienes todo ante ti, cuando sabes que no tienes más que unos cientos, unas decenas de metros hasta el objetivo, cuando ya está al lado mismo. Ese es precisamente el momento de felicidad.
Una pena no haber tenido el dinero suficiente (20 euros) para comprarme el libro original hace 7 años, creo que ya es hora que un ejemplar este incluido en mi biblioteca personal aunque debo de esperar pues la edición anda agotada.


1 comentarios:
Richi, el libro de Kukuzcka te lo presté yo :)
Es uno de mis favoritos, lo tengo que releer.
Si tienes problemas para encontrarlo, yo puedo mirar si lo veo en Madrid.
La combinación literatura y montaña es de las mejores que concozco :)
Y adelante con esa recuperación!
Joaquín
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