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| Las montañas que hay que mover están en nuestra conciencia |
De los muchos libros que ha escrito Reinhold Messner quizás uno de los más interesantes para mí ha sido “Mover Montañas” donde hace un símil entre lo que implica ascender una montaña y gerenciar una empresa. De hecho muchas exposiciones a los que he asistido por motivos laborales toman a la cumbre como ese reto empresarial que todos deseamos lograr y ven al riesgo como algo inherente a cualquier decisión que se tome. La analogía sirve.
Redondeando un poco la idea creo que este símil se puede plasmar en muchos aspectos de nuestra vida dado que continuamente muchos de nosotros andamos logrando pequeños o grandes objetivos (cumbres). Se me viene a la memoria la mítica frase de Maurice Herzog “hay otros Annapurnas en la vida de los hombres” en la que no se refiere precisamente a montañas sino a los diferentes objetivos que todos tenemos trazados (consiente o inconscientemente) en nuestras vidas.
Quizás sin querer todos andamos logrando pequeños Annapurnas u otras veces nos andamos retirando de ellas. Actualmente mi Annapurna consiste en restablecerme totalmente de mi lesión y ya debo comentar que estoy a un 5% de ello. Me falta un cacho para gritar interiormente “cumbre” y eso es bueno.
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| hay otros Annapurnas en la vida de los hombres |
Y que tiene que ver smashing pumpkies con todo esto? Pues creo que después del montañismo mis otras pasiones son (en ese orden): el cine, los conciertos, la lectura, el running y todo lo que implica la informática. Obviamente en estos meses sin poder realizar mi principal pasión, las otras han gobernado un poco mi vida.
Estos días he estado tan atareado que no me atreví a adquirir una entrada al Lima Hot Festival donde tocaba “the smashing pumpkies”. Llegó el jueves, día del concierto y todo indicaba que podía asistir. Llegaron las 6 de la tarde y me acerqué a una farmacia para adquirir un desinflamante a un golpe en el codo que me di en días pasados y por lo cual ese día el dolor me estuvo fastidiando un poco, por suerte le enseñé la zona inflamada a la farmacéutica que con gran seriedad me dijo: eso no baja con un desinflamante, tienes que irte a una clínica a que te vean. Miré el reloj y me dije “ya no la hago” y me dirigí a una clínica cercana donde me vieron y me recetaron unos antibióticos. Eran las 7:30 pm, -si la hago- pensé. Entrando a la calle de mi casa para guardar mi carro en la cochera me di con la sorpresa que había un auto estacionado en la puerta de mi garaje y me dije “y ahora?”. Pacientemente toqué los timbres de todos mis vecinos para preguntarles si el auto era de alguno de ellos obteniendo respuestas negativas de todos ellos. Ummm. Llamé al serenazgo de mi distrito los cuales llegaron y me dijeron que solo podía esperar. Una vecina media en broma me dijo –por qué no perifoneas la placa del auto?-, buena idea! Saqué un megáfono y comencé a lanzar mensajes que si no sacan el auto de ahí venia la grúa. Dio resultado: después de 8 minutos de perifoneo se presentó la persona dueña del auto y se lo llevó. Miré el reloj y eran las 8:30. Rápidamente guardé mi auto, caminé unas 8 cuadras, tomé un taxi y fui a la Universidad de San Marcos. Acercándome ya escuchaba algo de música, dudaba si eran ellos. Teóricamente debían tocar a las 9:00 pm pero para mi suerte los otros grupos del festival habían atrasado la tocada final. Llego a la puerta y encuentro una súper cola en la boletería. Y ahora? Pensé. Paciencia y buen humor, la fila avanzaba lentamente pero me dio la oportunidad de conocer y hablar con gente sobre música. Finalmente casi a las 10 de la noche logro entrar al estadio con los primeros acordes de “Today”, había logrado mi objetivo, algo intranscendente -claro está- pero a veces la vida no está rodeada de pequeñas cosas, de pequeños triunfos que la hacen más llevadera?.
Seguro seré un loco pero ese día mi cumbre era asistir al concierto. Ir a la clínica fue como un mal de altura, el auto mal estacionado era como sortear una grieta y la espera en la boletería era simplemente esperar a que el mal tiempo se aclare.



3 comentarios:
Como siempre, espero que alcances todas tus cumbres! Y para empezar esa lesión que te tiene parado.
Como tú, yo también he estado combinando montaña y música últimamente: trekking en el Himalaya, cumbre del Island Peak, conciertos de Muse, Interpol y Arcade Fire.
Un abrazooooooooooooooooo,
Joaquín (de Madrid)
Asu Joaquin todo un Himalayista :) buena amigo! envidia de la buena ja! Aca tamos rezando pa que venga U2 :)
Toda una travesia para tu concierto, si me ha pasado alguna vez, que quiero hacer algo o tengo que ir a algun lugar, un evento importante para mi y salen esas pequenhas "piedritas" que te complican el paso... Pero al final, uno lo logra. Mucho depende tambien de cuanto desees algo, se nota en tu relato que tenias muchas ganas de ir, sino a la primera traba te hubieras dicho a ti mismo "Mmmmmmm, mejor me quedo en mi casa".
Interesante tu experiencia, demuestra una vez mas que la perseverancia es vital y lo importante que resulta para nosotros obtener logros, los cuales nos hacen sentir bien :)
Natalita
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